jueves, 3 de mayo de 2012

De Julios, Plastilinas y Me gustas...


CHOLu:
Me he quedado con una imagen de las palabras de Cortázar “…que se caiga al suelo y se rompa” ¿Metáfora de qué es esta escena? Al leerla algo me ha raspado las entrañas, como un cosquilleo frío, una advertencia. ¿De qué modos puede romperse el tiempo? Y más aún… ¿cómo es que éste puede “caerse”? No creo que Julio esté haciendo referencia a la sencilla y trivial idea del tiempo malgastado…ciertamente se trata de algo más…

CHOTe:
Regreso a mi casa. Tomo con cuidado el papel amarillo con tinta roja, lo huelo, siento su textura, analizo la presión del trazo al momento de escritura, pego una y otra vez mi dedo índice a la pegatina del papel hasta que pierde adherencia. Leo. Me asusto. Es un mensaje oscuro, poco claro, obsesivo. Sólo hay preguntas y casi ninguna certeza.
Como todo escrito que nos paraliza, lo dejo ahí. En la mesa, en el cenicero alias “depósito de todo aquello que no tiene sitio en la casa”. Lo miro cuando busco un libro, lo dejo. Vuelvo a sentir su textura cuando me toca cambiarlo de lugar, lo dejo en otro sitio.
Ahora el tiempo viene hacia mí. Ya no soy yo quien decide si lo dejo, lo esquivo o lo cambio de lugar. Es él, el tiempo y el papel quienes eligen no dejarme, enfrentarme y ponerse frente a mí. Es el tiempo, ese tiempo malgastado del que Cortázar ciertamente no hablaba, el que me aprisiona a mí para producir. No puedo dejar que se caiga al suelo y se rompa, aunque lo hubiese querido.
Lo tomo, por fin, y lo leo con detenimiento. En ese instante, me pregunto: ¿ciertamente se trata de algo más…? Así como Lucía sintió una advertencia por las palabras “caerse” y “romperse”. A mí, la idea de certeza me produce un cosquilleo frío. Del mismo modo que un disco rayado repite incansablemente un fragmento. Al igual que una compulsión a la repetición. Del mismo modo que un ritual obsesivo. Se repite. Me advierte, me pregunta, me interpela.
Cómo podemos decir que algo es “ciertamente” de un modo si aún no tenemos idea a qué se hizo referencia con “romper” o “caer”. Y por qué “el tiempo malgastado” es una idea sencilla y trivial.
A eso no lo sabremos. Claro, a menos que se lo preguntemos a Lucía…Y, por asociación, qué quiso decir Cortázar tampoco lo sabremos a menos que se lo preguntemos a Julio que, como todos sabemos, las posibilidades son nulas a excepción de que tengamos la creencia de “otras vidas”…
Yo, no obstante, puedo dar una respuesta sacada de la galera. Y dice así:
Martín, de 3 años, cumplió años el sábado pasado. Igual que muchos niños que nacieron el mismo día que él, a la misma hora y por el mismo canal…el vaginal. Martín, también, al igual que muchos niños de su generación ya no vienen con el chip de los “valores” sino que ese espacio mental está ahora reservado para entender situaciones como “qué significa un ME GUSTA en Facebook” y “por qué el nuevo IPAD es resolucionario”, por ejemplo. Así, el día de su cumpleaños, Nachito, un niñito que viste a diario unos anteojos culo–de–botella, decide traerle de regalo la tradicional y clásica plastilina mosh.
Martín abre el envoltorio con una paciencia impaciente y en el mismo instante que descubre su envoltorio y vislumbra el contenido del regalo, abre la boca como un tigre y grita: ¡que se caiga al suelo y que se rompa! Y se va, enojado, a darle click a cientos de “ME GUSTA” referidos a “odio que me regalen objetos innecesarios en mi cumpleaños” o “el que no fingió una sonrisa de niño frente a un regalo inútil, no ha tenido infancia”.
Nachito, ingenuo y ciego, no llego a ver la cara de odio ni la boca de tigre de Martín; pero algo sí tenía claro: lo que estaba allí dentro era una “plastilina”, con lo cual, la posibilidad de caerse era todavía más plausible…pero ¿romperse? Nachito no entendía cómo…
Miro a su mamá, su mamá lo miró a él y le dijo: Nachito, esto es tiempo y dinero malgastado. Seguro Julito, el del cuento que te leí el otro día de cómo los regalos no son sólo un regalo sino algo más, ciertamente se refería a otras cosas que han quedado implícitas en el texto y que no podemos entender, pero que seguro vas a comprender metafóricamente cuando seas mayor. Te lo digo yo, que aún tengo dudas, pero que creo que “ciertamente se trata de algo más…”
Nachito miro a mamá, miro a la plastilina mosh nuevita, esperando a ser estrenada. Posó su culito (no los anteojos, su culito) en el suelo, la abrió y esbozó un pulgar hacia arriba. Miró a mamá y le dijo: JULITO, ME GUSTA.


5 comentarios:

  1. Me encanta el humor en los textos de La Quijote!! creo que en eso se construye "el estilo" de la autora. Digo que "se construye" porque no creo que sea algo estático, de hecho me va sorprendiendo (gratamente)cuando leo otro texto.
    Alguna cosita solamente:
    Al principio: "Regreso a mi casa. Tomo con cuidado el papel amarillo con tinta roja..." Quiero decir, la descripción previa a la historia de Martín me pareció un poquito larga, porque precisamente esta reflexión del "ME GUSTA" me pareció genial y creo que el texto hubiese tenido más fuerza si se hubiese centrado más en esto.
    Ya quiero ver qué inspiró a nuestra Quijote los disparos choLuceanos =P

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  2. Gracias, Sofi, por la devolución :) Es cierto que la reflexión previa no tiene sentido o quizá es un poco extensa, pero en mi proceso de escritura es como si hiciera un proceso de escritura automática. Es decir, dejo salir todo lo que se me viene a la mente y después intento darle forma...pero quizá haya que depurarlo un poco ;)
    Besote!

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  3. Otra vez estoy de acuerdo con Sopa... totalmente de acuerdo, me da la misma exacta sensación. Primero te veo a vos, Tefi, dando vueltas alrededor del papelito, buscando la inspiración a partir del disparador de Lu, y después, como si se abriera una muñeca rusa, veo el texto en sí, que me parece una reflexión muy interesante y actual... pero, al estar dentro de otro texto, me parece como mas chiquita, eclipsada. Personalmente, buscaría la forma de prescindir de la primera parte y entrar derecho a la otra parte.

    Espero que esto no vaya contra tu preferencia de no seguir elaborando los textos ya escritos... Tal vez a veces sea bueno dejar salir todo y después moldearlo, recortarlo, ordenarlo un poquito... y tal vez a veces no.

    ¿Cómo se saluda al final de un comentario?
    Beso!

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    1. Es buena la sugerencia. Me voy a poner a trabajar en ello, compañeros...

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  4. en mi caso, en la lectura sentí algo asi como "dos momentos" en el texto. El primero, un momento "serio", por decirlo de algun modo; reflexivo. Y el segundo, el momento "comico" donde Tefi luce toda su chispa (que termino viejo, no?) para escribir. Capaz la primera parte es larga (se me ocurre) porque es como un metatexto, una reflexion sobre el cuentito con el q se va a seguir, una reflexion sobre acerca de qué escribir.

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